El hecho moral en Durkheim
- JHG
- 10 abr 2023
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Presentación.
Buenas tardes, soy Juan Hernández, y me propongo hacer un comentario sobre el hecho moral en Émile Durkheim. Para ello expondré en primer lugar la cosmologÃa del autor, las conclusiones a las que llegó, para a continuación analizar los errores que le llevaron a defenderlas. Para realizar este análisis he estudiado la obra SociologÃa y FilosofÃa, pues me parecÃa insuficiente estudiar únicamente uno de sus artÃculos; los fundamentos de sus tesis se encuentran desarrollados en textos anteriores al sugerido en esta tarea.
Exposición de las concepciones básicas de Durkheim.
Durkheim, inspirado por el cientificismo de su maestro Comte, la sociedad armónica de Saint-Simon y las teorÃas de las corporaciones de los socialistas de cátedra alemanes, se marcó como objetivo el establecer una base objetiva de la moral que fuera capaz de impulsar programas de reforma social y polÃtica. ConcebÃa la sociedad ideal como integrada, cohesionada y coherente, pero la suya se desintegraba moralmente por causa de la falta de la vinculación y cohesión sociales.
La solución la encontró en el organicismo, en la analogÃa entre el cuerpo polÃtico y el cuerpo humano. Desde su perspectiva, la sociedad es un organismo independiente de los individuos singulares y que tiene en el Estado un cerebro moral, centro director y consciente. Este Estado supone la fuerza externa necesaria para la educación moral del individuo, para la necesaria limitación de las pasiones.
Este esquema nos es familiar, los proyectos polÃticos de Platón y Rousseau sobrevuelan en toda propuesta totalizadora. Pero ¿este proyecto fundamentado en la sociologÃa cientÃfica, supuestamente racional, qué bases tiene? ¿Qué llevó a Durkheim a concebir esta clase de organicismo?
Itinerario intelectual fallido: organicismo ingenuo tras una psicologÃa deficiente.
Por más que pueda sorprender, afirmo que todo el edificio moral del autor se fundamenta en una huida hacia delante respecto la posibilidad de que la conciencia sea un reflejo de procesos subyacentes. Sus argumentos en contra del monismo psicofÃsico, al que él llamaba nihilismo intelectual, eran toscos para la época y definitivamente errados vistos desde la actualidad.
Su razonamiento se reduce a lo siguiente: si todos los estados de la mente fueran fÃsicos no habrÃa vida mental. En sus escritos no disimula que esta conclusión le alarmaba. De todos modos, no encontró argumentos de peso a favor de la tesis opuesta.
El misterio de la conciencia (la apariencia de continuidad espaciotemporal entre sucesiones infinitas de datos) le empuja a su tesis. Los estados psÃquicos tienen la misma naturaleza causal que los fÃsicos y, por ende, piensa el autor, los fenómenos sociales se imponen al individuo desde fuera de la misma forma que los psÃquicos hacen lo propio con los fÃsicos. He aquà cómo crear 3 reinos ónticos a partir de la no aceptación de 1 solo.
Considero secundaria su exposición sobre el hecho moral, una mixtura de deontologÃa y eudaimonÃa aristotélica, especialmente porque no se justifica en ninguno de los preceptos que el propio autor esgrime, a saber: análisis histórico, lingüÃstico, diferenciación de normas morales y no morales y estudio de los reactivos ante normas morales infringidas.
Todo su pensamiento está viciado por su conclusión de que la sociedad es una personalidad cualitativamente diferente de las personalidades individuales que la componen, y que aquella tiene la capacidad para actuar sobre estos. Podemos decir que comete los errores tÃpicos de todo holismo.
En mi resumen de la obra se encuentran pormenorizados comentarios crÃticos y objeciones a muchas de sus afirmaciones y procedimientos.
Conclusiones
Concluiré diciendo que los remedios médicos, higiénicos, el intervencionismo y el control social dirigidos a través de instrumentos polÃticos como el Estado, y que Durkheim expone más explÃcitamente en su Reglas del método sociológico, sólo pueden derivarse de un organicismo ingenuo, de una serie de errores lógicos de pensamiento. El organicismo del autor, como tantos otros, es insuficientemente organicista. Si Durkheim hubiese tenido conocimientos de los procesos básicos de la psique humana no podrÃa haber sostenido la mayorÃa de sus afirmaciones sociológicas y polÃticas.
Lo cientÃfico, en manos de la SociologÃa, pero también desde la misma PsicologÃa (véase a Skinner), ha sido usado como arma polÃtica sin el menor complejo ni conciencia de poder estar errados en lo más básico. Aun admitiendo doctrinas deterministas o analogÃas organicistas para justificar una jerarquÃa racional, sigue en pie la pregunta polÃtica sobre quién debe ocupar la sala de máquinas y cuál es el rumbo a seguir (si es que hay).

