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Mi método opoPIR

Actualizado: 26 dic 2023

Acceso a mis esquemas, tablas y bases de datos.


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Artículo actualizado en 2023/24 sobre cómo afrontar el examen PIR.



Se acerca el fin de la residencia y toca cierre de etapa. Las transiciones no son lo mío, por lo que esta vez haré el esfuerzo por recapitular esta experiencia de 5 años (4+1). Empezaré con esta entrada sobre mi método de oposición PIR por si le sirviera a algún estudiante, para más adelante resumir mi experiencia global durante la residencia (esta vez de manera más sosegada).


En primer lugar, cabe decir que existen muchas maneras de afrontar el examen PIR y de aprobarlo. Nada de lo que escriba a continuación es necesario para sacar plaza, pero creo que puede aportar algunas ideas. Pasad por vuestro filtro todo esto y cread vuestro propio método.


Mi background es importante de cara a discernir en qué y a quién os puedo ayudar más. Estudié el grado de psicología en la UNED y eso me sirvió para entrenarme en el estudio autónomo y por manuales de referencia, muchos de los cuales lo son también para el examen PIR. Saqué plaza en primera convocatoria, así que a nivel motivacional es posible que no pueda ayudar a estudiantes que lleven más convocatorias. He comentado el examen PIR durante 3 años para la academia Persever y estamos llevando a cabo dos investigaciones sobre las variables que se relacionan con sacar plaza y un análisis psicométrico del propio examen de cara a mejorar su calidad.


Respecto a mi preparación del examen PIR se podría decir que hice la vía más larga y compleja, ampliando contenido de la propia academia y produciendo documentos interesantes (que adjunto aquí), pero no necesariamente útiles para sacar plaza. Fui eficaz pero no eficiente. “Para ese viaje no hacía falta alforjas”. Salvaré de mi propio método y de mi experiencia posterior con el examen lo que creo os puede servir. ¡Si recomendara exactamente lo que yo hice… cometeríais los mismos errores!


Permitidme el uso ocasional del modo imperativo por temas de estilo personal, y no por afán de poseer verdad última alguna. Recuerdo que este texto, como cualquier otro, NO se asume, se critica.





El propio método


Como ya he comentado, no hay UN método. Debéis modificar el vuestro periódicamente. La gracia está en dejar tiempo suficiente para ver qué resultados se han obtenido y cómo podrían mejorarse (preguntas PIR, simulacros, estado anímico, más soltura a la hora de resumir/leer, etc.). Siempre habrá una parte de "fe", es decir, de creer que lo planificado para el mes que viene es lo que tienes que hacer, y olvidarte durante un tiempo e ir avanzando. Se puede ver como pequeñas apuestas o predicciones. Analizar y apostar fichas a diferentes contenidos, con criterios lo más racionales posible. Para el análisis del contenido, la experiencia de los directores y los profesores de las academias es una muy buena fuente de información, pero sobre la forma es el propio opositor el responsable de crearlo y modificarlo convenientemente durante todo el proceso.


Yo me equivoqué al apostar mucho en ciertos temas y áreas que no salieron, pero aposté. Haced lo mismo. Apostar por las áreas que se te dan bien no es apostar, es procrastinar. Por el contrario, dedicar las mejoras horas del día a vuestra peor área puede ser una buena estrategia. “Eres tan fuerte como tu punto más débil”. Para ello es importante detectar en qué parte del temario tenemos menos soltura; analizar vuestras últimas convocatorias, los simulacros, las preguntas de examen que realicéis en casa, etc.


Por muy inteligente y aplicada que sea una persona siempre puede mejorar la manera en la que aprende. Mira en qué puedes mejorar tu sistema en todo momento. Construíos el método ad-hoc. La propia construcción del método puede ser divertida, y ayuda a centrarte más y más en el estudio. Te lo acabas creyendo, le coges cariño y ganas seguridad.


El mío se puede resumir de la siguiente manera:


  • Hice mucho hincapié en la misma planificación y seguimiento de mi rendimiento. No me ajusté al calendario propuesto por la academia (en este caso Persever) sino a mi ritmo en cada área de estudio.

  • Opté por estudiar varias materias durante la semana (esto no es lo habitual en ninguna de las academias que preparan el examen PIR). Hice varios horarios como el que muestro a continuación a modo de ejemplo; esa semana-tipo iba variando.




  • Para la planificación de las ulteriores semanas tuve en cuenta mi propio ritmo de lectura y resumen de los diferentes temas (medí el tiempo exacto, efectivo, que invertí en realizar estas tareas).

  • Prioricé la memorización en la primera fase, por motivos que expondré más adelante en este texto.

  • Me creé miniproyectos en paralelo para mantener la motivación y para hacer del estudio algo más estimulante (resúmenes transversales entre-materias, esquemas visuales, base de datos con teorías y autores, etc.).

  • Acabé por no asistir a las clases semanales. Siempre me ha costado atender en clase (o me aburro o participo de manera impertinente). Se ha de saber discernir cuando es momento para el desarrollo personal o para el trabajo dirigido a un objetivo.


Adjuntos los siguientes documentos en Recursos: Seguimiento de todas las áreas y resultados de los simulacros (tiempo invertido en leer y resumir cada uno de los temas) - Seguimiento de la Memorización - Esquemas, Tablas y BBDD por Áreas. Matizar que el contenido no sirve en la actualidad, es de hace 4 años, utilícese sólo como referencia para crear material propio. No me hago responsable de que se utilice como material de estudio.


A la mayoría de los que han sabido de este método les ha parecido excesivo por la cantidad de trabajo que se presume requiere todo lo que comento, pero debo decir que al día no me requirió de apenas minutos. Verlo de golpe no es lo mismo que ir haciéndolo progresivamente a diario. Que cada cual tome de estas técnicas la que crea que le puede ir bien o la pruebe por unas semanas antes de desecharla. La creación de todo ese material es una forma de estudio; la mayoría de cosas no tuve que estudiarlas una vez construidas: las aprendí procesándolas.


El estudio de cada tema siguió este esquema:


  1. Lectura rápida del tema en varios manuales y elaboración de un índice aproximado de cómo sería mi resumen (ver imagen), integrando los diferentes epígrafes y ordenándolos bajo un criterio personal.

  2. Resumen a mano de lo importante, con código de colores predefinido (título, subtítulo, autores y fecha, teoría, etc.).

  3. Práctica de preguntas de examen PIR y de exámenes UNED.

  4. Completar el resumen inicial con el contenido de las preguntas que no estaban incluidas en un principio.





Estudio por manuales de referencia o por material propio de academia


Este dilema puede que no sea tal. Creo que las dos opciones pueden ser igual de buenas. Es evidente que yo conozco los pormenores de la primera, pero no puedo decir que sea la mejor (es circunstancial que acabara matriculado en la UNED, que me entrenara en el estudio autónomo por manuales y que Persever estuviera abierta ya en el año que me lo preparé). Estudiar por manuales requiere de un esfuerzo extra para ir integrando material solapado y una capacidad de organización mayor. La cuestión es que, por desgracia, el examen PIR tiene en estos momentos mucho de carné de conducir, por lo que entiendo que se recurra a academias que ya hacen todo ese trabajo por el opositor. Mi estilo es marcadamente asociativo, y creo que encaja perfecto en academias tipo Persever o Foco, pero creo que es comprensible para todo el mundo que el hecho de tener el material pre-procesado puede ser una ventaja para ciertas personas.


Una de las cuestiones más complicadas de la oposición son las solapaciones entre áreas y contradicciones puntuales que se dan. Si se trabaja con material de academias deberá uno confiar en que se hayan detectado o resuelto esto con gracia. En cambio, el estudio por manuales permite resolverlo uno mismo y convierte este escollo en punto fuerte.

Sirva de ejemplo el área de Técnicas de Modificación de Conducta que linda con Básica (mecanismos de aprendizaje en Domjan), con Psicopatología (tema de Estrés con el de Técnicas de control de la activación), con Terapias Adulto y Terapias Infanto-Juvenil (algunas técnicas se explican de otra manera, y a veces con otro nombre), con Terapias no TCC (los fundamentos de cada generación están explicados en Feixas/Martorell), etc. Todo esto, que a la hora de contestar preguntas de simulacros o antiguas convocatorias puede generar cierta confusión, puede utilizarse como digo para consolidar contenido de otras semanas, fortaleciendo la red de conocimientos que queda justo entre esas dos áreas. Digo que puede utilizarse porque otra opción es hacer estancas cada una de las áreas y estudiarlas separadamente.


Resistencia a saber lo básico


Uno de mis puntos débiles en la preparación y el de muchos opositores. Lo básico, primero, y luego, lo básico de nuevo. El nivel del examen es muy pobre (en general), con una gran cantidad de preguntas que contestaría bien cualquier opositor con pocos meses de preparación. Las preguntas más complicadas, extraídas de guías clínicas o manuales más raros, se pueden contestar o bien mediante inferencia de lo que ya sabemos o analizando la estructura de la propia pregunta. Lo que uno no se puede permitir es fallar las preguntas que la mayoría contestará bien, que son muchas.


Saber hacer exámenes tipo test


Otro de los puntos, para mí, clave. Psicométricamente, el examen es muy limitado y debemos aprovecharnos. Entrenemos específicamente el contestar preguntas tipo test, y aprendamos a acertar sin saber la respuesta eliminando malos distractores. Analizad en qué soléis flojear cuando hacéis simulacros y entrenarlo. Aquí los pedagogos románticos debemos hacer el duelo sobre este tipo de evaluación; el examen es un medio para realizar la residencia y posiblemente no refleja las capacidades ni los conocimientos tal y como nos gustaría. ¡Este punto y el anterior no os pueden sorprender una vez hecho el examen!


Memorización


Recordemos que es un examen de reconocimiento, y por desgracia, hay muy pocas preguntas de razonamiento. No obstante, podemos usar el raciocinio durante el estudio para ir memorizando todo ese material que no precisa de mayor procesado. Aquí mi estrategia es algo diferente de lo habitual. Yo empecé a memorizar ciertas horas al día ya en los primeros meses. Resumo en varios puntos cómo procedí por si alguien quiere probarlo:


  • Divido el material en cuestiones a memorizar, por ejemplo: técnicas, componentes de terapias, criterios DSM, definiciones de Psicopatología, etc.

  • Planifico su memorización durante las siguientes semanas. Al cabo de unas cuantas replanifico de nuevo según el ritmo que lleve.

  • Separo la primera hora del día y la utilizo para memorizar nuevo material y evocar el de los días anteriores. El resto del día procedo con mi estudio normal del área que toque.

  • Diseño un sistema con el que verificar cada cuánto no he repasado algo y cuidar la curva del olvido de cada tema. Se produce consolidación a la 3-4ª evocación y cierta cristalización, es decir, cuesta añadir nueva información a lo que se memorizó en un inicio, por lo que hay que cuidar esa parte.

  • Todo esto es más o menos independiente del tiempo que quede para el examen, y yo comencé a realizarlo durante los primeros meses (se pueden ver las fechas exactas en los documentos que he adjuntado). En un momento dado llegué a saberme de memoria casi todo, pero el día del examen no es necesaria tanta precisión, pues la respuesta nos viene dada. Siempre he visto con suspicacia dejar este aspecto para la fase final (aunque es lo habitual).


Otras consideraciones:


§ Se mejora en calidad y tiempo de memorización, no os ancléis en vuestra capacidad actual.

§ Los repasos los podéis espaciar en 1 día, 3 días, una semana y un mes, por ejemplo.

§ Memorizar en el último tramo está bien, pero si lleváis meses practicando tendréis más soltura.

§ Memorizad activamente mediante reglas mnemotécnicas o analogías, además de usar la repetición.

§ Cuando uno explica, aprenden dos. Si no tenéis con quién podéis hacerlo con vosotros mismos, en voz alta o mentalmente.

§ Memorizar así no es mi forma preferida de aprender, pero hay que adaptarse al examen.


Un pequeño comentario sobre las reglas mnemotécnicas. Yo no utilicé ninguna y me arrepiento mucho. Si aplicáis la técnica bien, esa información os acompañará mucho tiempo, incluso más allá del examen PIR, y en temas como Psicopatología me parece una gran cosa. Y sí, creo que vale la pena ir acumulando todas las reglas y memorizarlas. Lo mío fue orgullo barato de querer sacar plaza sin ese recurso, espero no os pase lo mismo.


Automatizar procesos


Automatizar ciertas partes del estudio me parece fundamental. La mayoría de tiempo deberíais fluir. Haced el método lo suficientemente complejo para que no sea aburrido, pero que tampoco consuma todos los recursos. Esta habilidad se gana con la experiencia, y no todos los que empiezan a opositar tienen adquiridos los hábitos de estudio mínimos que permitan disfrutar de unas horas de trabajo sentado. Sistematizar parte del proceso no es perder la parte creativa, todo lo contrario, os permitirá hacer del estudio algo estimulante y deseable.


Es imposible fluir con interrupciones. Buscad vuestro entorno ideal (casa o biblioteca, en grupo o solos) y controlar los estímulos (móvil, PC, comida, etc.). Instauraos hábitos más o menos fijos para comer, ocio y descanso activo. Informad a familia, amigos y pareja que durante esas horas no existís. No todo es fuerza de voluntad, ayudaos de gestos inteligentes. Curiosamente, y de manera oportuna, cuando empezamos a estudiar y no tenemos el hábito, nos vienen a la mente muchas cosas que hacer. Postergar esas cosas, apuntándolas si os sirve para hacerlas por la tarde/noche.


Complejizar el método si tendéis a aburriros o a conectar el material con vuestro conocimiento anterior (como en mi caso). Inventaos miniproyectos en paralelo como esquemas/tablas que se construyen poco a poco: de autores, de palabrejas, de modelos, comparativas entre manuales diagnósticos, etc. Son excusas para reorganizar la información y manteneros concentrados.


Tener horarios más o menos estrictos puede ayudar a ahorrar esfuerzos cognitivos de cara a iniciar el estudio, sobre todo por la mañana y después de comer. Nada tiene que ver con la rigidez mental, no nos confundamos. Ser rígido sería no aprovechar las ventajas de adquirir un hábito, entre ellas el hacer de la tarea algo natural y sin esfuerzo.


Organiza tu día, tu semana, tu mes y tu año (curso). Para muchos es perder tiempo de estudio, para mí es una inversión fundamental. Las academias, como ya he comentado anteriormente, ya hacen algo de guía, pero tenéis que personificarlo vosotros mismos. Algunas personas tienen estas estrategias ya adquiridas o lo hacen de forma más fluida, pero son pocas y no podemos basar nuestro método en gente con capacidades especiales, especialmente si no las tenemos. Todas estas técnicas funcionan de cara a realizar tareas que requieran productividad, poco tiene que ver con el estilo de vida o los valores de cada uno.


Descanso activo


El examen PIR es un tipo de oposición bastante peculiar, pero sobre todo es ingrato y duro. Está desconectado de la formación anterior (esto no es el MIR) y la ratio convocados/plazas es muy alta. En definitiva, es estresante. Y lo será estudiéis o no estudiéis. Es decir, uno puede pasar los meses sufriendo por no estar estudiando lo suficiente (en cantidad y/o calidad); mejor darlo todo y estresarse por estudiar. Creo que el hacer una buena planificación y tener un método inicial son importantes para llevarlo mejor.


Para controlar ese estrés tendréis que cuidaros, y cuidarse no significa "descansar" pasivamente. Cuidarse puede significar hacer ejercicio diario, dormir pronto y siempre a la misma hora, hábitos de higiene, cuidar a vuestra familia/pareja/amigos, etc. Todo esto requiere "esfuerzo", pero es una inversión. El sueño, el ejercicio y la dieta me parecen fundamentales. Más importante de lo que la gente suele creer. Si tu cuerpo está descansado, fuerte y flexible, aguantará más las horas sentado y serán de mejor calidad. En cierta manera, durante unos meses/años, ¡somos algo así como monjes budistas de Shaolin!, “El gran secreto de la educación está en hacer que los ejercicios del cuerpo y los del alma sirvan siempre de descanso los unos para los otros”si se quiere una referencia más occidental.


Si es importante empezar a la misma hora, también lo es saber cuándo acabar. Yo me obligaba a acabar siempre a la misma hora, fuera lo que fuera lo que estuviera haciendo. Esto tiene las siguientes ventajas: cuida la parte del día que nos permitirá estar de nuevo frescos en la siguiente jornada y nos obliga a no procrastinar durante el día teniendo un límite horario claro y firme. Lo que no nos ha dado tiempo a hacer será por 1) una mala planificación y/o 2) una jornada donde el estudio no ha sido todo lo productivo que podría haber sido, por lo que también nos fuerza a mejorar alguno de estos dos aspectos.


Diferencias individuales entre opositores


Otro fenómeno habitual es la comparación entre los compañeros, en ocasiones de forma explícita. Yo os diría que si queréis compararos hacedlo bien, no sólo mirando número de convocatorias, horas estudiadas y media de la carrera. Es lo que soléis preguntarnos a los que tenemos plaza; ¡como si eso dijera algo del proceso! Analizad todas las variables: conocimientos previos, hábitos de estudio, capacidades (ritmo de lectura, de memorización, de asimilación de conceptos nuevos, capacidad de concentración, etc.), estilo de vida, problemas personales, motivaciones, etc. Como es imposible una comparación exhaustiva (eso para la investigación, y, aun así, es complicado), dejad de hacerlo. El que lo haga pierde tiempo y energía. Aquí el veredicto del pájaro Dodo sí se cumple, con la diferencia de que no todos ganamos.


La solución la encontramos de nuevo en mi amigo Rousseau, esta vez hablando de su Emilio de 13 años: “Querrá superarse, debe hacerlo; yo no veo inconveniente en que él sea émulo de sí mismo”. Es decir, la clave es compararse una y otra vez con uno mismo, en todos los aspectos de la preparación.


La comparativa que no se suele hacer y debería hacerse más es la de los resultados de los simulacros entre opositores. Con esto suele haber un debate, pero aquí os dejo mi opinión. El examen PIR es competitivo, de nada sirve la “nota” que se obtenga en el examen, y es importantísimo interiorizar esto desde el minuto 1. Lo que interesa es superar a 4000 personas en la puntuación, no demostrar tus competencias en la materia. La crudeza de la oposición reside en esto, no en la materia a aprender. Por lo tanto, yo abogo por que el opositor se vaya comparando con el rendimiento del grupo de referencia desde el primero momento (al mismo tiempo que realiza un seguimiento de su mejora en los simulacros). La dificultad del examen no es relevante, y si lo es no se puede determinar en qué dirección lo es (un examen muy difícil puede beneficiar a una gran cantidad de opositores).


Teoría y Práctica


Experimentad todo lo que leáis y/o escuchéis sobre psicología. Nunca he visto tal distinción y todavía menos ahora con mi paso por la residencia. Todo texto es reflejo de una experiencia clínica de la que beneficiarse, es responsabilidad nuestra aprovecharnos de ella o no. En sesión uno se lleva todo, vale todo, todo es utilizable, no menospreciéis todos estos meses o años de estudio “teórico”; conectarlo con vuestras vivencias y se convertirán en recursos para utilizar en un futuro próximo. En clínica, muy a menudo, uno ve lo que sabe. Lo ideal sería realizar todo este estudio en paralelo a la práctica clínica, pero no están hechas las cosas así, por lo que disfrutad de esta época y adquirid todos los conocimientos que podáis, llegaréis a echar de menos tener tiempo para la lectura detenida y la reflexión.


Estudiamos para sacar plaza, sí, pero limitarse a eso creo que es un error. Resulta muy pesado y desagradecido invertir miles de horas pensando en que se está estudiando algo que no servirá en un futuro. Más teniendo en cuenta que no es así. Dos años después sigo volviendo una y otra vez a muchos de los manuales que utilizamos para el examen.


El diablo está en los detalles


Por último, comentar un punto que considero muy importante más allá del método de estudio que tenga cada cual. Si se toma de manera aislada los elementos estructurales que he ido comentando (planificación temporal, de contenido, forma de resumir, método de auto-seguimiento, etc.) uno puede acabar formándose una idea robotizada y fría del proceso. Por el contrario, son también necesarios puntos de anclaje cotidianos, una argamasa emocional que fije toda esa rutina del demonio. En mi caso, algunos de esos puntos fueron los siguientes: i) guardé todos los bolígrafos que usé durante la oposición (me retaba a usar siempre el mismo boli, a no perderlo y acabar gastándolo completamente); ii) tomaba café siempre en la misma taza (la frase me inspiraba); iii) la alfombra del ratón fue muy especial para mí (por otra frase); iv) el ritual de ir a la misma copistería a encuadernar un área una vez resumida, etc. Estas cuestiones, todas ellas con carga simbólica y explicables al mismo tiempo mediante un simple análisis funcional, pueden parecer banales, pero creo que sin esto no podría haber llevado a cabo todo lo demás.


Espero que mi experiencia os sirva a las nuevas oleadas de osados opositores. ¡Mucho ánimo a todos/as!




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