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Comentario a ¿Qué es metafísica?, de Martin Heidegger

Introducción

Este ensayo se propone comentar, en forma y contenido, la obra de Martin Heidegger ¿Qué es Metafísica?, pronunciada como lección inaugural en la universidad de Friburgo en el año 1929. Para ello se contextualizará en primer lugar dicho texto, especialmente a la luz de las tesis principales sostenidas por el mismo autor en su obra célebre Ser y Tiempo, publicada apenas dos años antes. No es posible analizar parte del sentido e intenciones de ¿Qué es Metafísica? sin anclarnos a la visión sobre la metafísica tradicional que expuso en aquella.


Concepción de la metafísica tradicional y propuesta de una ontología fundamental


En Ser y Tiempo, Heidegger se vio influido, por formación directa, del neokantismo y de la fenomenología husserliana. No obstante, reaccionó parcialmente contra estas escuelas de pensamiento, y los elementos principales de su filosofar pueden verse como consecuencia de su distanciamiento o separación de estas: i) asume la necesidad de presupuestos, de explicitarlos, y aclarar sus implicaciones1; ii) rechaza concebir la Filosofía como ciencia exacta; iii) defiende una ontología trascendental frente una ontología formal y en oposición a su vez al resto de ontologías regionales de las distintas ciencias y técnicas; iv) propugna una conciencia orientada a la <<Sorge>> —traducida por inquietud, preocupación— a diferencia de una conciencia trascendental orientada a objetos; v) no admite la correlación de intención sujeto-objeto (par especialmente problemático tras la inversión subjetivista en Descartes).

En definitiva, Heidegger se propone reformar la metafísica, trascenderla, de manera que pueda dar cuenta del Ser y el ente, de la diferencia ontológica, sin supeditar el Ser al ente. Esta supeditación, denuncia Heidegger, ha sido la norma en la metafísica occidental desde Platón hasta Nietzsche2 donde al Ser se le presenta como superente en formas diversas: Idea en Platón, energía en Aristóteles, Espíritu o concepto absoluto en Hegel, en Nietzsche como voluntad de poder. Todas estas formas del Ser tendrían en común que todas se entienden como presencia, como <<usia>>, como <<Anwesenheit>>. Este esquema tradicional, en el que se hereda consigo el propio lenguaje conceptual, es interpretado en Ser y Tiempo como el impedimento principal para la pre-comprensión del Ser, esto es, la estructura que hace posible la presencia de los entes, del mundo óntico3.

La base de la ontología fundamental que el autor presenta como alternativa es el Dasein (traducido en español como Ser-ahí —José Gaos—, Estar —Manuel Sacristán— o Existencia). El ser humano, imbuido en ese Dasein, es el ente privilegiado que reflexiona sobre el propio Ser y, por lo tanto, único capaz de pre-contemplarlo. La esencia del ser humano se caracteriza por poder ser, como un ser abierto que se proyecta, y ese proyectar le permite moverse en un mundo de significados (Zuhandenheit); un ser-a-la-vista —concepción clásicamente privilegiada— que en realidad es secundario respecto esta orientación a actividades finalistas, un ser-a-la-mano; de ahí el equívoco esquema sujeto-objeto. Desde esta óptica, el mundo es un carácter mismo del Dasein, y este sirve de verificación para la lógica misma4 (analizará los principios de razón suficiente, el principio de causalidad y el principio de no contradicción), para todo problema metafísico (problema de la negatividad, problema de la nada, etc.) y para la misma tradición metafísica anterior (el esquema metafísico señalado más arriba, que habría olvidado el Ser — Seinsvergessenheit — pasaría a ser un modo más del Dasein, en este caso inauténtico5).

¿Qué es metafísica? como ensayo de la nueva ontología fundamental


Decíamos en la introducción lo necesario de esbozar las características principales de la ontología fundamental en Ser y Tiempo, pues la metodología y herramientas conceptuales que Heidegger utiliza en ¿Qué es metafísica? parten de aquella, y la lección inaugural sirve como banco de pruebas de su potencialidad filosófica. Este ensayo sostiene que el objetivo principal del texto no es responder de forma metafísica la cuestión <<¿Qué pasa con la nada?>>, sino dar a conocer esa nueva metafísica, su método, una indagación que, como veremos, problematiza las bases mismas de la filosofía occidental6. El problematizar la <<nada>> es un objetivo secundario respecto el mostrar su nueva forma de <<preguntar filosófico>>7.

Para ilustrar lo ambicioso de su proyecto consideramos pertinente mostrar cómo se conceptualiza el tema en cuestión, la <<nada>>, en una ontología con formalidad matemática y lógica:


Ser, existir realmente, es ser una cosa. En consecuencia, el no ser, o ser nada, es no ser una cosa. Hay varias maneras de tratar el concepto ontológico de nada, según el contexto. He aquí algunas:


  1. b no existe realmente

  2. no hay nada de la clase K

  3. no existe nada con la propiedad P


En cada caso, la nada o no ser se identifica con la no existencia, no con una entidad positiva o incluso con una propiedad positiva. Los tres enunciados son negativos, ya que equivalen bien a <<No hay elementos en el conjunto dado>> o bien a <<El individuo dado no pertenece a ningún conjunto>>8.


Heidegger parte de una premisa similar, <<la nada es la completa negación de la totalidad de lo ente”>>, para seguidamente señalar la imposibilidad de aprensar la nada desde la <<lógica universal>>, pues pensar es siempre <<pensar de algo>> (afirmación desmentida poco más arriba en la misma cita). La ciencia, por su parte, queda a su vez limitada principalmente por atenerse al ente mismo (al objeto que cada ciencia trata) y, por ende, es incapaz de ontología alguna (con esto estaría de acuerdo el mismo Mario Bunge). Lo interesante aquí, lo que nos parece fundamental de la obra, es que tanto la lógica, como la ciencia, el entendimiento, y la misma metafísica tradicional, caen subsumidos en el Dasein. Será la experiencia, entendida desde el Dasein, la que verifique todo presupuesto: << toda verdad óntica supone la verdad ontológica>>. En este nuevo plano ontológico, así entendido, la razón no tiene rol alguno, es impotente.


La nada y la forma ininteligible


Llegados a este punto cabe plantearse qué asideros restan, qué útiles tendría uno a la mano si asumiera esa ontología fundamental y quisiera analizar el concepto de <<la nada>> o cualquier otro. Si la lógica y el entendimiento son insuficientes, ¿qué lo es? Y todavía más importante, ¿cómo podría uno apresar ese qué? ¿Es transmitible?

Estas son algunas de las descripciones sobre el problema, <<indefinible>> a priori para el mismo Heidegger9:

  • La nada es más originaria que el no y la negación.

  • La nada nos sobrecoge en la angustia.

  • La nada no se desvela como ente, ni como objeto, la angustia no capta la nada, la nada aparece a una con lo ente en su totalidad.

  • La nada permite al Dasein captar el ente; Dasein significa estar inmerso en la nada.

  • La nada no es ni un objeto ni en absoluto un ente. No aparece por sí misma ni tampoco junto a lo ente que prácticamente se adhiere.

  • La nada desiste (…) sin que sepamos verdaderamente este acontecimiento.


No sería necesario, aunque tampoco superfluo, invocar las pseudoproposiciones de Carnap10. Será suficiente con acudir a un pensador con numerosos puntos en común con Heidegger, Ortega y Gasset, y su <<la claridad es la cortesía del filósofo>>11 como voz de mando. Ningún trabajo académico —tampoco este— sería admitido actualmente con una forma de exposición de estas características. Cuestionar infinitamente los presupuestos es loable sólo si conduce al esclarecimiento, no a la oscuridad. Es difícil asumir que alguien pudiera realmente aseverar que comprende algo sobre la <<nada>> expuestos en estos términos, y si así fuera, sería el equivalente al ejercicio interpretativo de una obra de arte12, donde no se precisa un entendimiento colectivo unívoco. Y lo que es más grave, conociendo los presupuestos de los que parte el autor podría ofrecerse planteamientos paralelos con el mismo grado de inteligibilidad.



1 Gianni Vattimo, Introducción a Heidegger, Gedisa Editorial, 1998, p. 25.

2 Francisco José Martínez Martínez, Metafísica, Editorial UNED, 2021, p. 63.

3 Gianni Vattimo, op. cit., p. 57.

4 Ibíd., p. 65.

5 Ibíd., p. 62.

6 Ibíd., p. 63.

7 Martin Heidegger, ¿Qué es metafísica?, Alianza Editorial, 2009, p. 13.

8 Mario Bunge, Ontología I El moblaje del mundo, Gedisa Editorial, 2013, p. 203-204.

9 Martin Heidegger, op. cit., pp. 67-69.

10 Rudolf Carnap, La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje, El Positivismo lógico, FCE, 1993.

11Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofía?, Espasa Libros, 2021, p. 37.

12 Francisco José Martínez Martínez, op. cit., p. 61.

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